Triádico - Capitulo 1

 




De los muchos problemas que corren a través de los pensamientos de  Auguste Lonnrot cuando él vio al hombre, rompió la ventana del restaurante en Euclid Blvd. Él se preguntó: ¿Debo llamar a la policía? ¿Debo seguirlo? Debería ir a mi casa, volver a mi casa a estar con mi compañera. Debería llamar a mi hermana o a mi padre.

Su padre tiene demencia y su hermana fue la única persona encargada del cuidado. Había muchas noches que él se estaba despertando en medio de la noche y mi hermana lo encontró colapsado con heces colgadas sobre la parte posterior de su muslo en un charco de orina. Pero él tenía miedo. Él no quería hablar con su padre. Él tenía miedo de que su padre se dijera: «¡Debería verme más! ¡Un juicio está viniendo!»

 Un juicio fue viniendo y no fue el dios; fue Augusto. No fue la primera vez que él vio a un hombre romper una ventana sobre Euclid, pero era un restaurante que Auguste amaba. Era el Café de Piedra Angular. Auguste ama los sándwiches de bistec y queso. Él fue muy agradable cuando él conoció; estuvo de acuerdo cuando Augusto le pidió que removiera el bistec y dejara los pimientos morrones. Él estaba intentando recibir más fibra en su dieta. Augusto estaba en el débt de Café para el cadeau de que removiera el bistec. Augusto iba a pagar su deuda con un regalo por resolver este crimen.

Augusto seguía al hombre por un block con su teléfono enfrente de él; con él fue texting. Pero Augusto no estuvo fooling a cualquier persona. Fue claro que él fue siguiendo a la persona enfrente de él. Lo que hizo la situación peor fue que la gente fue hablando con él, y preguntó muchas cuestiones como:

- —¿Por qué tú sigues a él? 

- —Eres el peor stalker; sabe que el hombre puede verte. — Esta fue más un statement que una pregunta. Pero Augusto, somehow, capturó un número suficiente de fotos. Él decidió encontrar la identidad de hombre por sí mismo. No llamaría a la policía. 


Fue una sorpresa, pero el hombre que rompió la ventana del restaurante no había visto a Augusto. Cada tiempo el hombre miró atrás de él; él no notó a Augusto a siete u ocho pies detrás de él. Entonces, cuando Augusto llegó a su apartamento, Augusto miró alrededor de la puerta antes de entrar. Augusto sentía como si alguna persona siguiera a él. Después, él entró a su edificio. Él vio a Rick, un hombre viejo que hueló a tabaco. Rick fue quedando en el lobby, posiblemente esperando una orden de DoorDash. Augusto greeted Rick.

  • Hola, ¿cómo vas?

  • Estoy Ok. Espero esta orden. Sabes que ellos te dicen que el orden va a llevar veinte minutos, pero ellos querían decir cuarenta minutos. Despues lo llego, yo me digo que no voy a comprar con DoorDash entonces yo hago una otra orden le semana proxima. ¿De dónde vienes? 

  • La Tienda de Libros…yo compré alguna Ortiz y esta libro de Bolaño

  • Estas bien? Tú pareces como si hubieras visto algo.—Él pudo ver su ansiedad.

  • Fue nada, debería ir. Yo me alegro de verte. Mientras Augusto intentaba dejar a Rick, Rick lo detuvo con un recordatorio.

  • Antes de dejarte, recuerda conseguir mi libro. 


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